Los tres problemas que ya conoces.
Por eso estás aquí. Por eso esto existe.
No puedes coger el teléfono con las manos en una tubería
Eres el técnico y la recepción a la vez. Cuando estás bajo un fregadero o subido a una escalera, el móvil suena en un bolsillo al que no llegas — y la consulta no espera a que bajes.
Te escriben cuando ya has cerrado
En los negocios que ya usan ChatME, más de un tercio de las conversaciones empiezan fuera del horario de 9 a 19 h, y más de la mitad si cuentas el fin de semana. La avería no entiende de horarios: se descubre al llegar a casa, un domingo o a las once de la noche.
Apuntas los datos y los vuelves a teclear por la noche
Nombre, teléfono y qué le pasa, apuntados en una nota del móvil con guantes puestos. Luego, a las diez de la noche, los pasas otra vez al sistema. Dos veces el mismo trabajo.
Construido para tu día a día, no para un caso general.
Configurado con plantillas, integraciones y flujos específicos del sector. Plug and play.
Tres pasos. Una tarde. En vivo.
Sin reuniones de descubrimiento, sin gestor de cuenta. Lo lanzas tú.
Entrénalo con lo tuyo
Tu web, tus servicios, las zonas donde trabajas y lo que no haces. Lee un PDF o una web.
Conecta Jobber, o tu email
Un clic con OAuth oficial desde tu panel o desde el App Marketplace de Jobber. Sin Jobber, creas un formulario y las solicitudes te llegan por email.
Ponlo donde te escriben
Pega el snippet en tu web, conecta WhatsApp o comparte el enlace directo. En marcha en una tarde.
Por qué la solicitud acaba en tu Jobber y no en un email más.
El asistente escribe dentro de tu cuenta, como lo harías tú, sin que lo teclees de noche. Bajas de la escalera y ya están la ficha del cliente y la solicitud con lo que pide. Y si el cliente cierra día y hora, te deja agendada la visita de valoración —una hora en tu calendario—, Jobber avisa a tu equipo y a él se le confirma como reservada. La hora la elige él, no un algoritmo: ChatME no mira qué tienes puesto ese día ni tu horario, así que conviene revisarla y moverla en Jobber si te pisa otro trabajo. Puede escribir ahí porque es una app publicada en el App Marketplace de Jobber, con los permisos que apruebas al conectar: clientes y solicitudes, nada más.
Te escriben por donde les pilla; el asistente contesta igual
Web, WhatsApp Business, Instagram, Messenger, Telegram o un enlace directo para tu ficha de Google: la misma base de conocimiento recoge la avería y deja la solicitud en tu Jobber desde cualquiera de los seis.
Una sola base de conocimiento, una sola configuración: lo entrenas una vez y hace el mismo trabajo en los seis. WhatsApp Business, Instagram, Messenger y Telegram se activan desde el plan Pro.
Lo que preguntan otros como tú.
Un cliente con origen «ChatME» — o reutiliza la ficha si el email o el teléfono ya están en tu Jobber — y una solicitud (request) con lo que pide. Y si cierra un día y una hora concretos, además la visita de valoración agendada a esa hora, una hora en tu calendario, con aviso a tu equipo. Presupuestar y planificar el trabajo lo sigues haciendo tú, en Jobber.
Diez minutos. Pruébalo gratis.
Entrénalo con tus servicios reales y tus zonas reales, y mira qué contesta a las once de la noche. Si no convence, lo cancelas sin escribir un email.
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